Mostrando entradas con la etiqueta Lectura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lectura. Mostrar todas las entradas

30 de julio de 2014

7 IDEAS PARA AFICIONARSE A LA LECTURA


¿Te encantaría leer más y aprovechar todos los beneficios de este edificante hábito? Pues aquí tienes 7 ideas para leer un poco más y disfrutarlo muchísimo. Están especialmente pensadas para personas que leen poquito u ocasionalmente y quieren hacer de la lectura una parte importante de su vida. Vamos con ellas.
leyendo

1. Hazle un hueco a la lectura

Para hacerle un sitio a un hábito has de echar un vistazo a lo que realizas a lo largo del día. Si te parece que no tienes tiempo para leer, intenta arañar unos minutos de otra actividad.
Puedes levantarte 20 minutos antes por las mañanas; quitarle ese tiempo a la tele o aprovechar que existen los audiolibros y los podcasts para escuchar (en vez de leer) mientras haces ejercicio.
Bien. ¿Ya has seleccionado el mejor momento del día para leer? Pasemos a lo siguiente.

2. Elige lecturas que te gusten

Éste es un buen consejo para aficionarte a la lectura. Porque, conforme vayas leyendo más, tus horizontes y gustos se irán ampliando.
De entrada, si no estás acostumbrado a leer, evita las lecturas complicadas o densas y selecciona el material que a ti te gusta. Da igual si son novelas románticas, relatos humorísticos o cualquier otra cosita ligera. La clave es que sea algo divertido para ti.
Si no tienes ni idea de por dónde empezar ni estás seguro de lo que más te gusta, puedes guiarte por tus gustos en el cine. ¿Qué tipo de películas son tus preferidas? Este consejo lo leí hace tiempo en un foro de aficionados a la lectura.
También puedes dejarte aconsejar por tus amigos o por otras personas de tu entorno. Puedes visitar blogs sobre libros, foros de lectores, tiendas o darte una vuelta por la biblioteca y pasar un rato ojeando lo que hay por ahí.

3. Ten material de lectura a mano

La lectura es como el alimento que, en vez del estómago, lo digiere tu mente. Y, si a tu estómago le das de comer variado, haz lo mismo con tu cabecita.
Siempre ten a mano revistas, cursos, panfletos, libros, blogs, etc.Recursos variados para leer de los temas que te gusten y a los que acudir según el tiempo que tengas disponible y lo que te apetezca leer en ese momento.
Si me permites una sugerencia adicional, por mucho que leas revistas o blogs en Internet no dejes de tener al lado un libro, sobre todo si te interesa aprender sobre una temática en particular.
Los libros desarrollan el tema de manera ordenada y extensa. Cosa que facilita que saques más ideas en claro.
En los blogs (como éste mismo) el contenido está más fragmentado y, por mucho que leas varios artículos sobre un mismo tema, el contenido no sigue la secuencia de un libro.

4. Si no te gusta lo que lees, déjalo

Sean cuales sean tus temas preferidos, hay material de sobra para leer. Luego, si empiezas a leer un libro y te aburres como una ostra o se te hace muy difícil, déjalo. Lo retomarás más adelante o encontrarás otra cosa.
Date un margen para saborear lo que lees. Empieza por el primer capítulo o por las primeras doce páginas, por ejemplo. Y, si la lectura no te engancha, cámbiala por otra.
Para aficionarte a la lectura, como hemos dicho, la clave está en disfrutarla. Y, créeme, cada vez la disfrutarás más y te irán apeteciendo lecturas diferentes.

5. Empieza por poquito

Si sólo sacas veinte minutos al día para leer, buenos son. Suele pasar que, ya que te acostumbras a leer esos veinte minutos y a pasarlo bien, después vas encontrando otros huecos para leer.
No seas exigente contigo. No estás leyendo por obligación, sino por placer.
Aun así, como en todo objetivo que se precie (y éste es aficionarte a la lectura) márcate metas. Pueden ser muy pequeñas al principio: Diez páginas al día, un capítulo del libro… ¡o menos! No importa.

6. Elige un lugar agradable

rincón de lectura
Para asociar la lectura al placer, el sitio donde leas juega un papel importante.

Elige el tuyo: ¿Tu sillón, la cama, la terraza, el parque…?
De preferencia, que sea tranquilo, para que te puedas meter de lleno en la historia o en lo que sea que estés leyendo.
Ya verás qué gozada: Te diviertes, te relajas y aprendes al mismo tiempo.

7. Comparte la actividad

Si tienes la ocasión y te apetece, lee con alguien. Si no al mismo tiempo, podéis leer el mismo libro, por ejemplo.
¿Se te ha ocurrido organizar un club de lectura familiar? Con tus hijos, hermanos, amigos… Como pasa cuando ves una película, es interesante poder compartir con otros lo que lees. Y todos salen ganando.
También, como seguro que sabes, hay lugares en Internet donde se reúnen lectores empedernidos y no tanto, para hablar de lo que leen y ponerse de acuerdo para leer un libro en concreto.

Conclusiones

  • Hay personas a quienes les gustaría leer más y no encuentran tiempo. En realidad, no hace falta tanto. Unos minutos al día bastan para engancharse. 
  • Personas que quieren leer y no saben qué. En cuanto empiecen a tantear el terreno, irán definiendo sus gustos.
  • Personas que quieren ser lectores habituales y no consiguen construir el hábito: Hacerlo un placer es la clave.
Porque sí. Además de que la lectura te acerca a todo un mundo de conocimientos y experiencias, es uno de los grandes placeres que están al alcance de tu mano. Disfrútalo todo lo que puedas.
Fuente:http://tusbuenosmomentos.com/2014/06/ideas-aficionarse-lectura/?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+tusbuenosmomentos%2FvJYm+%28Tus+Buenos+Momentos%29&utm_content=Netvibes

11 de julio de 2013

¿ES BUENA IDEA REGALAR UN E-BOOK A UN NIÑO?

Han crecido jugando con un móvil y ya no entienden una pantalla que no responda a las órdenes de sus dedos. Hoy la mitad de los niños españoles de 10 a 13 años lee en formato digital y de ellos, el 47,7% de forma habitual, según el último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros de la Federación de Gremios de Editores de España. Sin embargo, solo el 13,1% de ellos lee eBooks, un porcentaje poco mayor del de los mayores de 14 años (11,7%).
Bien es cierto que apenas un 5,4% de los niños consultados afirmó disponer de un e-reader, aunque ése no es el principal motivo a tenor de los estudios realizados por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. «Les parece poco atractivo» frente a otros dispositivos como la tableta (iPad, Nexus), afirma Luis González, coordinador del programa Territorio Ebook, que investiga el impacto de los dispositivos tecnológicos en la lectura.
Los menores «tienen una práctica de lectura muy abierta» (ordenador, tableta, móvil...), «pero cuando buscan una lectura pausada, de largo aliento, que normalmente suele ser de noche, agarran el papel», asegura el coordinador de Territorio E-Book y director general adjunto de la Fundación. Con el libro impreso, continúa, «no te entran correos, whatsapps... estás solo leyendo».

Una experiencia a medio camino

También el lector de libros electrónico proporciona esos momentos de soledad, pero a los niños «no les convence la experiencia de lectura en un e-reader, se les queda a medio camino» entre el libro impreso y la tableta, «más apasionante desde la perspectiva de un niño» como dispositivo de ocio y entretenimiento, según los estudios llevados a cabo por la Fundación.
«Todavía para niños el libro impreso de ocio es el rey», considera González. Es «imbatible» en las primeras edades (niños que aún no han aprendido a leer o apenas llevan uno o dos años leyendo), cuando «el objeto en sí es crucial». A juicio del coordinador de Territorio Ebook, «no hay aparato que sustituya el libro ilustrado para estas edades, ni tampoco a un cómic o una novela gráfica».
Quizá cuando se logre un dispositivo de tinta electrónica con color, cambie la percepción del e-reader, aventura González, aunque «hay cierto tipo de estructura narrativa y de imágenes que no funciona igual en los e-reader ni en las tablillas» como el iPad, que resulta más indicado para textos de lectura enriquecida como muestra la app de «The Waste Land» («La tierra baldía») del poeta T.S. Elliot.
El e-reader «funciona mejor cuanto mayor» es el lector. «El salto al formato digital se da en Secundaria y en Bachillerato», constata el coordinador del programa Territorio Ebook. Los adolescentes acuden cada vez más al libro electrónico, pero para lecturas relacionadas con el colegio. «Harry Potter», el «Diario de Greg» o «Crepúsculo» se siguen leyendo más en papel.
En Estados Unidos, donde el número de niños que lee libros digitales se ha duplicado desde 2010, el 80% de los menores manifiesta que los libros que lee por diversión son principalmente impresos. Aunque dicen que leerían más electrónicos por ocio si hubiera más a su disposición, el 58% de los menores de entre 9 y 17 años afirma que siempre querrá leer libros impresos en papel, según la encuesta Kids & Family Reading Report.
Quizá esa preferencia por el libro impreso para los ratos de ocio explique las conclusiones del estudio llevado a cabo por el National Literacy Trust. La organización independiente británica destacaba el pasado 16 de mayo el aumento de la lectura digital por parte de los niños, advirtiendo que «es potencialmente perjudicial para los niveles de lectura de los niños, pues aquellos que leen diariamente en pantalla son menos propensos a ser buenos lectores que aquellos que leen libros impresos». Los primeros «son menos propensos a disfrutar de la lectura», apuntaba el informe.
Juan Mata, titular del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Facultad de Educación de la Universidad de Granada, señala sin embargo en las conclusiones del informe «Ebook -18» que «parece evidente que no va a suponer un desgarro ni un abandono de hábitos lectores la expansión del libro electrónico o las tabletas como soporte de los textos».
Uno de los aspectos en los que han incidido los estudios es si los niños comprenden mejor lo que leen en un formato u otro. «De los realizados por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez se deduce que la variable del soporte no afecta a la comprensión lectora», asegura Luis González. Sí han constatado que compartir lo que se lee «incrementa la huella que deja un libro y la profundidad de la lectura», así como la labor de asesoramiento de los bibliotecarios.

No daña la visión del niño

La lectura en un dispositivo electrónico tampoco resulta más dañina para la visión de un niño que un libro impreso, según explica el oftalmólogo infantil del Hospital San Rafael, Mariano Royo. «Lo que aumenta la fatiga visual es la posición de la mirada, que cansa menos cuanto más fisiológica sea», asegura el experto del Instituto Oftalmológico de Madrid. La posición natural de lectura de un libro (cerca y abajo), cansa mucho menos que la de un ordenador (enfrente y cerca), pero leer un e-book sin retroiluminación o un libro da igual ya que la posición que se adopta es la misma.
Desde el punto de vista médico, un ebook de tinta líquida sin retroiluminación se puede leer a cualquier edad como un libro tradicional y en las mismas condiciones, es decir, con «luz indirecta, sin hacerse sombra y en una posición donde la convergencia ocular sea cómoda». El descanso que puede suponer para la vista el paso de las páginas de un ejemplar impreso «es igual al paso de hoja que hay que hacer en el ebook» e incluso la posibilidad de cambiar el tamaño de la letra en este último puede resultar más cómodo. Sin embargo, si la pantalla no tiene buena definición, advierte sin embargo el oftalmólogo, «haremos un esfuerzo adicional, más que si leyéramos en la letra impresa bien contrastada», añade el oftalmólogo.
El brillo de un dispositivo con retroiluminación como el iPad sí «puede hacer que aumente el cansancio visual (astenopia) al hacer que el iris esté más contraído, lo mismo que pasa cuando leemos en un papel satinado que refleja mucho la luz», añade Royo.
Por el momento, en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez no han constatado que el eBook aumente la afición por la lectura entre los niños, «quizá porque hemos trabajado con niños que ya leían» anota González, pero sí creen que los nuevos dispositivos están arrastrando a adolescentes y jóvenes de vuelta a los libros. 

Fuente diario ABC 

29 de mayo de 2013

10 TRUCOS PARA FOMENTAR LA LECTURA EN TUS HIJOS

Inculcar a nuestros hijos el amor por la lectura quizá sea uno de los mejores regalos que podemos hacer a la progenie. La lectura favorece un mejor desarrollo afectivo y psicológico en los niños, les da la oportunidad de experimentar sensaciones y sentimientos con los que disfrutan, maduran y aprenden; con los libros ríen, sueñan y viajan a otros mundos; comparten momentos gratos en familia reforzando así el vínculo con los padres... En definitiva, con la lectura los niños crecen en todos los sentidos.
Está demostrado que la lectura mejora la capacidad y el progreso lingúístico de los niños. De hecho, cuanto antes se expone a un niño a la lectura, mejor es su capacidad lingüística y sus habilidades. Aprenden las palabras con mayor rapidez, mejoran su comprensión y ejercitan su cerebro para la adquisición del lenguaje que se produce entre los 10 y 30 meses.
La exposición temprana de los niños al lenguaje narrativo y poético, a los juegos de palabras y las rimas contribuye a una apropiación distendida del lenguaje y a la comprensión de las estructuras profundas de la lengua materna. «Este hecho redundará en una alfabetización gradual, segura y feliz. Antes de los tres años, a los niños les interesa más la sonoridad que el contenido, pero es muy útil para que vayan interiorizando el lenguaje y los silencios; a nivel cognitivo, les ayuda a crear asociaciones entre su experiencia y el mundo exterior», explica la doctora Esther Serrano, pediatra de Atención Primaria. Esta profesional aconseja «leer en voz alta a los niños incluso antes de que empiecen a caminar».

Los diez consejos para leer

Aprovechando el Día Internacional del Libro, la Asociación Española de Pedriatría de Atención Primaria (AEPap) ha lanzado una serie de recomendaciones para fomentar desde casa que los niños lean y su desarrollo del lenguaje resulte el mejor posible. Y ha puesto en marcha en su web (www.familiaysalud.es) una campaña de promoción de la lectura durante todo el mes de abril. He aquí algunas de sus recomendaciones:
—Organizarse: la desorganización puede estar reñida con la lectura. Por eso los pediatras recuerdan que es importante ayudar a los niños a organizar su tiempo y su biblioteca.
—Ser constantes: todos los días hay que reservar un tiempo para leer, en momentos relajados y con buena disposición para ello.
—Pedir consejo: es importante pedir consejo en el colegio, las bibliotecas y las librerías sobre los libros más adecuados para cada niño y cada edad.
—Escuchar: en las preguntas de los niños y los adolescentes está la clave para aprender sobre sus gustos y motivaciones
—Estimular y alentar: cualquier situación puede proporcionar motivos para llegar a los libros. Por ello recomiendan dejar siempre libros al alcance de los niños.
—Dar ejemplo: las personas adultas son un modelo de lectura para niños y jóvenes, que muchas veces los imitan; es importante leer delante de ellos.
—Respetar: los niños tienen derecho a elegir. Hay que estar pendientes de sus gustos y de cómo evolucionan.
—Proponer, no imponer: es mejor sugerir que imponer. Hay que evitar tratar la lectura como una obligación.
—Acompañar: el apoyo de la familia es necesario en todas las edades. No conviene dejar a los niños solos cuando aparentemente saben leer.
—Compartir: El hábito de la lectura se contagia leyendo junto a los niños.

Los errores que más se comenten

La AEPap también dice a los padres lo que nunca hay que hacer:
—Crear contradicciones entre el método de la escuela y el empleado en casa.
—Emplear textos inadecuados por su extensión, por su interés o por su tema.
—Introducir un ritmo de aprendizaje excesivo.
—Repetir o enseñar lo ya sabido, provocando aburrimiento.
Fuente: Diario ABC

15 de febrero de 2013

HÁBITOS DE LECTURA Y COMPRA DE LIBROS 2012


Yo prefiero comprar un libro en la librería.

Tú prefieres descargarlo gratis de Internet.

Él prefiere leerlo en casa en su tiempo libre.

Nosotros leemos cada vez más en medios y formatos digitales.

Vosotros preferís leer Millenium y 50 sombras de Grey.

Ellos no leen nunca por falta de tiempo o porque no les gusta.

     Estas son las claves del barómetro de Hábitos de lectura y compra de libros 2012 presentado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). La mayoría son porcentajes en ascenso y positivos, pero al mismo tiempo abren grandes interrogantes sobre la sociedad española y el Gobierno y encienden la alarma sobre el futuro del ecosistema de la industria editorial y cultural.
     Aunque en España los índices de lectura de libros llegan ya al 63%, el país aún está lejos de la media europea del 70%. Es decir que uno de cada tres españoles no lee nunca. Los motivos principales que argumentan los encuestados son falta de tiempo (48,8%) y porque no les gusta o no les interesa (29,9%). El barómetro se ha elaborado, vía telefónica, sobre la base de 6.700 entrevistas a personas mayores de 14 años. Las cifras son esperanzadoras en un contexto de crisis económica y de reinvención del sector editorial. Mientras los españoles dicen leer cada vez más, por lo menos una vez al trimestre, reconocen que han comprado menos libros, un 1,9% menos. La tendencia del aumento de la lectura se ha incrementado en los últimos cuatro años. En 2009, la cifra de lectores era del 54,3%. Tal vez este ascenso se deba, según Javier Cortés, presidente de la FGEE, “al alto índice del paro, de personas que tienen más tiempo libre para leer”. Opinión compartida por Sigrid Kraus, editora de Salamandra, quien, además, expresa su optimismo por el hecho de que la gente reconozca que lee. “Se confirma”, añade, “que la lectura no está pasada de moda en estos tiempos en que se especula con que la gente lee menos”.


     Por comunidades, donde más leen en su tiempo libre es en Madrid (71,3%) y en Cantabria (61,5%); y en las que menos Extremadura (54,2%) y Murcia (54,2%). Los lugares habituales de compra de libros siguen siendo las librerías (65,8%), seguido de cadenas de librerías (22,6%) y grandes almacenes (20,35).
De lo poco que se mantiene estable en estas estadísticas es el retrato del lector español: “Mujer con estudios universitarios, joven y urbana que prefiere la novela, lee en castellano y lo hace por entretenimiento”. Ellas representan el 67%; los hombres, el 59%. Donde los papeles se cambian es en las lecturas digitales. En este sistema lo hacen un 65,6% de hombres y un 50,4% de mujeres.
Todo lo relacionado con las tecnologías emergentes aumenta vertiginosamente y abre interrogantes. El 58% de los españoles lee en formato digital, diez puntos más que hace dos años. De ellos, solo el 32% reconoce pagar por las descargas, mientras que hace un año esa cifra era del 36,9%. Lo que significa que el 68% baja o descarga gratuitamente los libros.
     Un dato preocupante, advierte el presidente de la FGEE: “Se ha quebrado la dinámica en una parte de la cadena del consumo cultural y se pone en riesgo la creación”. Lo grave es que “queda clara la ineficiencia del modelo oficial contra la piratería. El asunto está mal gestionado porque se demuestra que aumenta la lectura digital, que es positiva porque va acorde a los tiempos, pero no se desarrollan ni fomentan prácticas adecuadas”. Este estudio aparece cuando se va a cumplir un año de que el Gobierno creara el Comité de Propiedad Intelectual para combatir la piratería.
     La ley debería ser “tajantemente disuasoria”, afirma Silvia Sesé, editora de Destino. Y recuerda que “la industria editorial está haciendo un verdadero esfuerzo de inversión tanto en desarrollo de la digitalización y plataformas de venta, al tiempo que los autores facilitan la puesta en marcha de políticas de precios apropiadas”. Ese dato del 68% es “espeluznante se mire por donde se mire”, en palabras de Nuria Cabutí, Consejera Delegada de Random House Mondadori. Y va más allá, porque, afirma, “se trata del fracaso de una industria pero también el fracaso de la sociedad española. La oferta de libros electrónicos de interés general en lengua española supera los 12.000 títulos y el precio medio de venta está en torno a unos siete euros. Por tanto hay contenido legal a precios razonables a disposición de los lectores. Si una sociedad no permite que sus autores se puedan ganar la vida gracias a la publicación de sus obras la cultura de ese país se verá gravemente afectada a medio plazo. Es preciso que este gobierno empiece ya a tomar medidas con carácter de urgencia, teniendo estos datos en la mano, tanto en el área educativa como en el área legislativa”.
     La alarma por las descargas ilegales también la expresa Sigrid Kraus. Para ella la oferta de las editoriales de libros digitales se ha convertido en bumerán: “A mayor oferta digital mayor piratería. Es algo terrible. Además de las políticas directas para combatirla se requiere más educación y conciencia ciudadana”. De la misma opinión es Antonio María Ávila, director ejecutivo de la FGEE, quien achaca todo esto a “la falta de regulación clara y a la falta de disciplina de la ciudadanía y de los lectores. Del aumento de malos hábitos en el mundo digital por parte de los lectores cuyo comportamiento en el mundo analógico es otro. Falta pedagogía de parte de los poderes públicos”.
Estas prácticas de descargas ilegales de libros llevan a que el sector haya dejado de ingresar unos 250 millones de euros, es decir entre un 13% y 15% de los 2.900 millones de facturación. Según Javier Cortés, es una situación muy problemática, especialmente para los creadores y los pequeños autores que no podrían vivir sin una remuneración justa por su obra”.
     Por eso insisten en el reclamo de que el el IVA para el libro electrónico debe ser del 4%, como en el libro tradicional, y no del 21% actual. Todo esto afectaría a la llamada marca España, según Cortés y Ávila, porque, aseguran, la industria editorial es la más potente del sector cultural español tanto por lo que representa para el PIB como por el prestigio en el país y en América Latina. Un continente, dijeron, que está amortiguando las cuentas por la exportación de libros y la creación de nuevas empresas allí.
     Las preferencias lectoras andan entre tramas policiales y fantasías sexuales. Y no con un libro, sino con tres del mismo autor y tema: Millennium (Destino), de Stieg Larson, y 50 Sombras de Grey (Grijalbo), de E. L, James. Una lista copada, básicamente por best sellers, en la que entre los 20 primeros solo entran cinco españoles: María Dueñas (El tiempo entre costuras), Carlos Ruiz Zafón (El cementerio de los libros olvidados), Ildefonso Falcones (La catedral del mar y La mano de Fátima), Julia Navarro (Dime quién soy) y Santiago Posteguillo (Africanus). Pero el récord lo tiene Ken Follet con Los pilares de la tierra, que año tras año entra entre los libros más leídos por los españoles.
     El barómetro de Hábitos de lectura y compra de libros en 2012 también ofrece un panorama sobre la lectura general. El 92% de los españoles dice leer algo en algún medio o soporte (1,65% más que en 2011). Lo que más se lee es periódicos (79,4%); les siguen los libros (63%), luego revistas (47,6%), después webs, blogs y demás espacios de Internet (46,9%) y finalmente cómics (13,2%). La lectura aumenta en todos estos medios pero especialmente en el ciberespacio, donde ha crecido un 4,5%, respecto a 2010, cuando era del 42,4%. En esta línea de tecnologías emergentes destaca que el número de lectores de ebooks llega ya al 11,7% entre mayores de 14 años. Una prueba de la acelerada metamorfosis de los españoles en cibernícolas.


Los preferidos de los lectores

     Encabezan la lista de los más comprados: Cincuenta sombras de Grey (E. L. James), Canción de hielo y fuego (George R. R. Martin), Los juegos del hambre (Suzanne Collins), El cementerio de los libros olvidados (Carlos Ruiz Zafón), Trilogía del siglo(Ken Follet), El abuelo que saltó por la ventana y se largó (Jonas Jonasson), Las horas distantes (Kate Morton) y Misión olvido(María Dueñas).

     Autores y libros más leídos:  Stieg Larsson (Milennium), E. L. James (Cincuenta sombras de Grey), Ken Follet (Los pilares de la Tierra), María Dueñas (El tiempo entre costuras), Carlos Ruiz Zafón (El cementerio de los libros olvidados), Stephenie Meyer (Crepúsculo), George R. R. Martin (Canción de hielo y fuego), Ildefonso Falcones (La catedral del mar).



     

11 de febrero de 2013

¿SABES QUE TIPO DE LECTOR ERES?


El lector promiscuo: empieza un libro y no duda en abandonarlo por otro. Así es su dieta lectora. No puede evitarlo. Le gusta demasiado leer y no sabe decir que no.

El lector cascarrabias: voraz a la par que exigente. Nunca deja un libro a la mitad aunque no le guste nada y opine que el autor no sabe juntar dos frases seguidas con sentido. Suele lanzar el libro contra la pared.

El lector cronológico:lento y constante. Se compra un libro, lo lee y vuelve a la librería a por otro. Es la antítesis del lector promiscuo. Sólo abandona un libro sin terminar de leerlo si tiene una razón de peso y ni con esas se libra de los remordimientos de conciencia.

El lector aniquilador:siente pasión por los libros, los lleva a todas partes y, por eso, toda su biblioteca está formada por libros con las hojas sueltas, las cubiertas rotas y las páginas amarillentes. Quiere tanto a sus libros que ni se da cuenta de que les hace daño.

El lector ocupado I: amante de los libros, entra a una librería y no puede evitar comprar varios ejemplares. Luego llega a casa y los coloca en una estantería o en la mesita de noche como si fueran una obra de arte. Pero está muy ocupado y tarda meses, años incluso, en abrir los libros y leerlos. Cuando lo hace, lamenta haber tardado tanto en leer esa maravillosa pieza literaria. 

El lector ocupado II: no le gusta leer, compra los libros para presumir o decorar el hogar.

El librófilo: más que leer, le gustan los libros. Los viejos, por su olor, sus arrugas y sus páginas amarillentas, y los nuevos, por su olor, su frescura y su disponibilidad.

El anti-lector:nunca lee libros porque son demasiado largos.

El espíritu libre: dícese de un adulto que lee literatura para jóvenes o de un niño que lee libros para adultos. Antaño esto era causa de sonrojo, pero ya no. La sociedad ha aceptado a estos espíritus libres que nunca han hecho caso de las estrictas categorías del mercado editorial.

El multi-tarea: lee varios libros a la vez, confunde tramas y personajes, pero siempre los termina.

El lector somnoliento: sólo tiene tiempo de leer cuando acaba el día, en la cama. Está comodísimo y el libro es fantástico, pero no consigue mantener los ojos abiertos y se despierta a las tres de la mañana para cerrar el libro y apagar la luz.

¿Te idenfiticas con uno o varios?


Fuente: http://es.paperblog.com/sabes-que-tipo-de-lector-eres-averigualo-1667252/

10 de septiembre de 2012

COMO ENSEÑAR A LOS NIÑOS A ODIAR LA LECTURA





     El autor previene a padres y madres para que no provoquen en sus hijos aversión por la lectura; les recomienda no comparar los hábitos lectores de sus hijos con los suyos propios a su edad; les advierte que deben respetar sus gustos, entre los que destaca el cómic, un género que muchos adultos rechazan por no considerarlo literatura. También considera que forzarles a leer es contraproducente, del mismo modo que es erróneo proponerles la lectura como alternativa a otros entretenimientos como la televisión.


Presentar el libro como alternativa a la TV

     Ésta es, quizá, una de las estrategias más eficaces para que nuestros hijos se alejen cabezonamente de los libros. Por un lado, porque para ellos la televisión es uno de los inventos más maravillosos y útiles de la historia de la humanidad. Y, por otro, porque los chicos no son tontos y piensan: «Oye, papi, si te parece que ver la tele es perder el tiempo, ¿por qué mamá y tú os pasáis todos los días varias horas delante del televisor?»

Además, somos tan poco delicados con sus gustos y aficiones que les decimos que tienen que leer en vez de mirar la tele, que han de coger los libros de la escuela «... en lugar de perder el tiempo con esas estupideces». ¡Viva el respeto a las ideas ajenas!

Para los niños la TV no es una «estupidez» sino un entretenimiento divertido, ameno y útil. Tal vez objetivamente sea cierto que le dedican más tiempo de lo necesario, o que se refugian a veces «en aquel estado de semiinconsciencia en el cual el telespectador cae después de cierto tiempo, y del que es síntoma la total pasividad con la que acepta cualquier programa de la pequeña pantalla, sin escoger y sin reaccionar».

Pero no podemos olvidar que los méritos educativos de la TV superan a sus deméritos: enriquece el punto de vista, nutre el vocabulario, acerca una cantidad inverosímil de informaciones, enriquece el bagaje cultural de los niños… Sí, no seamos obtusos: ¡en cuántas casas el encefalograma cultural es absolutamente plano! Aunque sea discutible su calidad, la tele transmite cierta cultura.

Y no olvidemos que desde el punto de vista psicológico, negar una distracción, «una ocupación placentera (o sentida como tal, que es lo mismo), no es el modo ideal de hacer que se prefiera otra: será más bien el modo de echar sobre esta otra una sombra de fastidio y de castigo». 

Enfrentando los libros a los cómics

     Cuántas veces escuchamos de pequeños a algún adulto sabiondo escupirnos la frasecita: «¡Deja de leer tebeos, que son una tontería!» Nuestro maestro o nuestro padre amenazaba: «¡Te quemaré todos los tebeos si no te veo leer!». «¿Sólo un suficiente en lengua, eh? A partir de mañana se acabaron los tebeos»...

Hemos olvidado lo mal que nos sentíamos cuando nos prohibían abrir la páginas de El guerrero del antifaz, Corto Maltés, Flash Gordon, Tintín, El Capitán Trueno, Mortadelo y Filemón… Y ahora somos nosotros los que castigamos a nuestros hijos sin leer sus tebeos de Bola de Dragón, Spiderman o Sinchán.

En este caso prohibir no sirve para nada porque acabarán leyendo tebeos escondidos en el cuarto de baño como hacíamos nosotros, o en casa de un amigo.

Los cómics no pueden ser considerados en sentido estricto un subgénero de la literatura, pero su función de puente hacia lecturas más canónicas es indiscutible. En medio de las cenagosas y obligatorias lecturas escolares, las aventuras de los tebeos suponen una ventana por la que penetra un mundo fantástico e ilusionante.

Verne, Salgari, Gordon, Blyton, Agatha Christie… han sido para muchos de los adultos de hoy la lectura más estimulante, más instructiva y probablemente la más educativa de su infancia, aunque los críticos literarios podrían hablar de «subliteratura».

El cómic –nos recuerda Rodari– «posee la función de nutrir y alimentar la necesidad de aventuras, de comicidad de rápida consumición y renovación constante: es manejable, es económico, es cambiable. Los niños no tienen necesidad sólo de buenas lecturas».

No existe relación de causa-efecto entre la lectura de tebeos y el rechazo de los libros «de verdad»: todos conocemos chicas y chicos (también adultos) que leen mucho y con la mano izquierda cultivan también el huertecillo de los tebeos.

Cuando yo era joven los chavales leíamos más

     A menudo tenemos la tentación los adultos (y raras veces la resistimos) de añorar nuestra infancia porque guardamos de ella un recuerdo distorsionado por el paso del tiempo y la necesidad de idealizar lo que no tenemos. La memoria es una aduladora y engaña hábilmente, pero es difícil darse cuenta de ello.

¡Cómo se leía cuando éramos pequeños! ¿De verdad? ¿Cuándo? ¿Hace cien años, cuando la mayoría de los españoles eran analfabetos? ¿Hace cuarenta años, cuando varios millones ni siquiera sabían leer? Además, los que leían más eran los hijos de la burguesía, porque lo que es el resto de los mortales, trabajadores y clase miserable, no tenía dinero para comprar unos libros que no poseían ni siquiera un aspecto medianamente atractivo porque sus ediciones eran en muchos casos vulgares y cutres.

«Antes había buenos libros para los niños». No intentemos que nuestros hijos añoren un pasado que no es el suyo porque no pueden identificarse con la nada. Y, volvemos a recordar otra incoherencia adulta: «Papi, si los libros que tenías de pequeño eran tan buenos y te gustaban tanto, ¿por qué no conservas ninguno?».

Los niños de hoy teneis demasiadas distracciones

     «…Y por eso leéis tan poco». La catastrófica organización del tiempo libre de nuestros hijos no es la causa de que no lean. Unas veces el tiempo libre no es más que «tiempo vacío», tiempo desaprovechado porque los padres no enseñamos a nuestros pequeños a convertirlo en un ocio creativo y estimulante.

Otras veces su tiempo libre, el no ocupado por las tareas escolares, se barniza con una neurótica obsesión por las «clase de…»: les obligamos a aprender informática, piano, inglés, ballet, artes marciales, danzas húngaras… ¿Cuándo tienen un ratito para abrir un libro de Literatura Infantil con la garantía de no quedarse dormidos por el agotamiento?

En muchas de nuestras ciudades no hay espacios para jugar, ni espectáculos medianamente creativos y enriquecedores para niños, ni bibliotecas, ni cosas por el estilo. En nuestras casas urbanas no hay sitio para el cuarto de los niños entendido como espacio íntimo e infranqueable...

Sí, es cierto, hoy en día hay más distracciones, pero su compatibilidad con los libros puede ser factible pues no depende «del número y de la calidad de los pasatiempos (es decir, de las ocupaciones más libres y por esto más queridas, y por esto de mayor eficacia educativa) sino del lugar que el libro ocupa en la vida del país, de la sociedad, de la escuela».

Echando la culpa a los niños de que no prefieren los libros

     Echar la culpa a los niños, además de fácil, es comodísimo, porque sirve para ocultar las propias culpas. Reconocemos que los niños no leen lo suficiente, pero hay demasiadas casas en las que jamás entra un libro, hay millares de licenciados sin biblioteca, hay muchos padres que no leen siquiera el periódico, y después se sorprenden si los hijos hacen como ellos, hay responsabilidades de la escuela y del Estado... En las editoriales para niños, el criterio comercial prevalece siempre sobre el criterio pedagógico.

«Acusado como el único responsable de una situación compleja y agravada aún por la crisis de los ideales educativos hasta ayer pacíficamente aceptados, el niño reacciona como puede: largándose a jugar al patio, o escondiendo bajo la almohada su querido álbum de cómics».

Transformando el libro en instrumento de tortura
  
     Este sistema se aplica intensamente en muchas escuelas: los maestros obligan a los niños desde preescolar a copiar página por página su primer libro de lectura. Tras esta tarea, que para el niño no tiene sentido ni interés alguno, se añade la división en sílabas. ¡Si supiera cómo se divierten! Con el tiempo llega el análisis gramatical y después hace su entrada triunfal el análisis lógico, el resumir, el aprender de memoria, etc. Todos esos ejercicios multiplican las dificultades de lectura y en lugar de facilitarlas, le quitan al libro cualquier capacidad de entretener, de conmover, de interesar.

 «La lectura no es ya un fin a perseguir laudablemente, sino un medio para actividades más serias, o que se presuponen como tales. El libro que entra en la escuela bajo el esquema del rendimiento escolar produce respuestas puramente escolares: no es algo hermoso y bueno de lo cual se tiene necesidad, sino algo que utiliza el maestro para expresar un juicio».
  
Negarse a leer al niño

     Este Al narrar o leer un cuento al niño la intimidad, la confianza, la comunión entre padres e hijos se expresan de un modo único e irrepetible. Pero hoy en día pocos padres tienen tiempo y ganas de leer un cuento a sus niños. Compartir la lectura es «promover el libro de mero objeto de papel impreso a intermediario afectuoso, a momento de la vida».

No ofreciendo una eleccion suficiente

     Si el abanico de materiales de lectura que ofrecemos a nuestros hijos no es variado y rico, su rechazo a los cuentos puede significar tan solo que le gustan otro tipo de lecturas: libros documentales, tebeos, prensa deportiva, revistas juveniles, lecturas digitales, etc. Favorezcamos la creación de «su» biblioteca personal, que iremos enriqueciendo consultando sus gustos y momentos lectores.

Ordenando leer

     Éste es el método más eficaz si se quiere que los jóvenes aprendan a odiar los libros. Es seguro al ciento por ciento. Facilísimo de aplicar. «Se toma a un muchacho, se toma un libro, se colocan los dos en una mesa y se prohíbe que el trío se divida antes de determinada hora. Para garantizar el éxito de la operación, se anuncia al muchacho que al finalizar el tiempo estipulado deberá resumir las páginas leídas».

El joven sacará una lección por su cuenta que no olvidará en lo sucesivo: hay que leer porque los mayores lo mandan.
No decimos que no sean necesarias las lecturas obligatorias. El niño las aceptará si a cambio le damos oportunidad de leer dentro del tiempo escolar lo que le dé la gana, sin pedirle nada a cambio.

«Una técnica se puede aprender con pescozones: así la técnica de la lectura. Pero el amor por la lectura no es una técnica, es algo bastante más interior y ligado a la vida y con pescozones (reales o metafóricos) no se aprende».

24 de agosto de 2012

EL LIBRO VIAJERO


En marcha el "Libro viajero", iniciativa para compartir lecturas y experiencias



         Si en las instalaciones juveniles de la ciudad o en otros establecimientos se encuentran con un soporte con libros, tiene una explicación. Forma parte del programa ‘El libro viajero’, que enmarcado a su vez en el programa ‘Navegando por las letras’ busca incentivar a los jóvenes abulenses a que lean más y también a que compartan sus experiencias con el apasionante mundo de la lectura.
Según explicó este jueves la concejala de Juventud del Ayuntamiento, Beatriz Jiménez, el funcionamiento es muy sencillo. Los soportes estarán instalados en el centro Alberto Pindado, El Refugio o la Casa de Ideas y en establecimientos como los Multicines Estrella, el Ha’ppeny Bridge Irish Pub, 88 Torreones y el Ataecina para que los libros viajen de una persona a otra. Destinado a jóvenes de 12 a 16 años, podrán llevarse un libro siempre que deposito otro, pudiendo dejar además una anotación sobre lo que le ha parecido el libro o las sensaciones que le dejó la lectura.
Los soportes han sido realizados en los talleres de autogestión del centro El Refugio y se están elaborando otros dos nuevos soportes para el Lienzo Norte y el Burguer King.
        No es la única novedad en este área. La Concejalía de Juventud ha decidido ampliar el taller de pintura creativa a todo el curso. Destinado a jóvenes entre 12 y 36 años, comenzará el 3 de septiembre, se desarrollará los lunes por la tarde y tendrá una cuota mensual de dos euros para pagar el material. Para Beatriz Jiménez la pintura creativa «es una herramienta estupenda para conectar con los sentimientos sin necesidad de explicarlos».