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11 de julio de 2013

¿ES BUENA IDEA REGALAR UN E-BOOK A UN NIÑO?

Han crecido jugando con un móvil y ya no entienden una pantalla que no responda a las órdenes de sus dedos. Hoy la mitad de los niños españoles de 10 a 13 años lee en formato digital y de ellos, el 47,7% de forma habitual, según el último Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros de la Federación de Gremios de Editores de España. Sin embargo, solo el 13,1% de ellos lee eBooks, un porcentaje poco mayor del de los mayores de 14 años (11,7%).
Bien es cierto que apenas un 5,4% de los niños consultados afirmó disponer de un e-reader, aunque ése no es el principal motivo a tenor de los estudios realizados por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez. «Les parece poco atractivo» frente a otros dispositivos como la tableta (iPad, Nexus), afirma Luis González, coordinador del programa Territorio Ebook, que investiga el impacto de los dispositivos tecnológicos en la lectura.
Los menores «tienen una práctica de lectura muy abierta» (ordenador, tableta, móvil...), «pero cuando buscan una lectura pausada, de largo aliento, que normalmente suele ser de noche, agarran el papel», asegura el coordinador de Territorio E-Book y director general adjunto de la Fundación. Con el libro impreso, continúa, «no te entran correos, whatsapps... estás solo leyendo».

Una experiencia a medio camino

También el lector de libros electrónico proporciona esos momentos de soledad, pero a los niños «no les convence la experiencia de lectura en un e-reader, se les queda a medio camino» entre el libro impreso y la tableta, «más apasionante desde la perspectiva de un niño» como dispositivo de ocio y entretenimiento, según los estudios llevados a cabo por la Fundación.
«Todavía para niños el libro impreso de ocio es el rey», considera González. Es «imbatible» en las primeras edades (niños que aún no han aprendido a leer o apenas llevan uno o dos años leyendo), cuando «el objeto en sí es crucial». A juicio del coordinador de Territorio Ebook, «no hay aparato que sustituya el libro ilustrado para estas edades, ni tampoco a un cómic o una novela gráfica».
Quizá cuando se logre un dispositivo de tinta electrónica con color, cambie la percepción del e-reader, aventura González, aunque «hay cierto tipo de estructura narrativa y de imágenes que no funciona igual en los e-reader ni en las tablillas» como el iPad, que resulta más indicado para textos de lectura enriquecida como muestra la app de «The Waste Land» («La tierra baldía») del poeta T.S. Elliot.
El e-reader «funciona mejor cuanto mayor» es el lector. «El salto al formato digital se da en Secundaria y en Bachillerato», constata el coordinador del programa Territorio Ebook. Los adolescentes acuden cada vez más al libro electrónico, pero para lecturas relacionadas con el colegio. «Harry Potter», el «Diario de Greg» o «Crepúsculo» se siguen leyendo más en papel.
En Estados Unidos, donde el número de niños que lee libros digitales se ha duplicado desde 2010, el 80% de los menores manifiesta que los libros que lee por diversión son principalmente impresos. Aunque dicen que leerían más electrónicos por ocio si hubiera más a su disposición, el 58% de los menores de entre 9 y 17 años afirma que siempre querrá leer libros impresos en papel, según la encuesta Kids & Family Reading Report.
Quizá esa preferencia por el libro impreso para los ratos de ocio explique las conclusiones del estudio llevado a cabo por el National Literacy Trust. La organización independiente británica destacaba el pasado 16 de mayo el aumento de la lectura digital por parte de los niños, advirtiendo que «es potencialmente perjudicial para los niveles de lectura de los niños, pues aquellos que leen diariamente en pantalla son menos propensos a ser buenos lectores que aquellos que leen libros impresos». Los primeros «son menos propensos a disfrutar de la lectura», apuntaba el informe.
Juan Mata, titular del Departamento de Didáctica de la Lengua y la Literatura de la Facultad de Educación de la Universidad de Granada, señala sin embargo en las conclusiones del informe «Ebook -18» que «parece evidente que no va a suponer un desgarro ni un abandono de hábitos lectores la expansión del libro electrónico o las tabletas como soporte de los textos».
Uno de los aspectos en los que han incidido los estudios es si los niños comprenden mejor lo que leen en un formato u otro. «De los realizados por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez se deduce que la variable del soporte no afecta a la comprensión lectora», asegura Luis González. Sí han constatado que compartir lo que se lee «incrementa la huella que deja un libro y la profundidad de la lectura», así como la labor de asesoramiento de los bibliotecarios.

No daña la visión del niño

La lectura en un dispositivo electrónico tampoco resulta más dañina para la visión de un niño que un libro impreso, según explica el oftalmólogo infantil del Hospital San Rafael, Mariano Royo. «Lo que aumenta la fatiga visual es la posición de la mirada, que cansa menos cuanto más fisiológica sea», asegura el experto del Instituto Oftalmológico de Madrid. La posición natural de lectura de un libro (cerca y abajo), cansa mucho menos que la de un ordenador (enfrente y cerca), pero leer un e-book sin retroiluminación o un libro da igual ya que la posición que se adopta es la misma.
Desde el punto de vista médico, un ebook de tinta líquida sin retroiluminación se puede leer a cualquier edad como un libro tradicional y en las mismas condiciones, es decir, con «luz indirecta, sin hacerse sombra y en una posición donde la convergencia ocular sea cómoda». El descanso que puede suponer para la vista el paso de las páginas de un ejemplar impreso «es igual al paso de hoja que hay que hacer en el ebook» e incluso la posibilidad de cambiar el tamaño de la letra en este último puede resultar más cómodo. Sin embargo, si la pantalla no tiene buena definición, advierte sin embargo el oftalmólogo, «haremos un esfuerzo adicional, más que si leyéramos en la letra impresa bien contrastada», añade el oftalmólogo.
El brillo de un dispositivo con retroiluminación como el iPad sí «puede hacer que aumente el cansancio visual (astenopia) al hacer que el iris esté más contraído, lo mismo que pasa cuando leemos en un papel satinado que refleja mucho la luz», añade Royo.
Por el momento, en la Fundación Germán Sánchez Ruipérez no han constatado que el eBook aumente la afición por la lectura entre los niños, «quizá porque hemos trabajado con niños que ya leían» anota González, pero sí creen que los nuevos dispositivos están arrastrando a adolescentes y jóvenes de vuelta a los libros. 

Fuente diario ABC 

22 de enero de 2013

SE ACABAN LOS LIBROS FÍSICOS



Por:  Jose Camilo Daccach T

         El paso de la música análoga al formato digital fue más largo de lo que requería por las "patadas de ahogado" que daban los que no querían el cambio. En el tema de los libros, los cambios vienen desde las mismas librerías, permitiendo un desarrollo muy ágil.

         No hace mucho, requeríamos de algún dispositivo que diera vueltas a un disco, de acetato o CD, para escuchar música. Primero fue el cambio de formatos de discos análogos que requerían de aquellos tornamesas con agujas, que hoy solo se ven en museos o “maltratados” para hacer scratching en las discotecas, a formatos de discos digitales en CD’s. 
     Luego fue el cambio de formato, de grabaciones digitales de gran tamaño donde en un CD solo se incluían hasta 60 minutos de música, a tener formatos de compresión como el MP3, que permite casi reducir a la décima parte el tamaño de un archivo de música sin comprometer su calidad.
     El cambio más reciente, liderado por Apple con su iPod, de todos los colores, sabores, tamaños y funcionalidad, fue deshacerse del todo de los discos, de cualquier tipo, para reemplazarlo por dispositivos de almacenamiento de estado sólido, sin partes que se mueven para reproducir la música favorita del dueño del dispositivo. Se agregan además funciones de búsqueda, calificación, clasificación, y demás funciones propias de un buenmanejador de una biblioteca de música.
     La industria giró en torno a esta digitalización y ahora ya no se compran discos en las tiendas, sino que se descargan canciones por internet. Los equipos de sonido pasaron de ser esos grandes aparatos electrónicos, a pequeños dispositivos con sonido espectacular en donde poner el iPod para que la música se pueda compartir. No se pueden negar los múltiples beneficios recibidos, para todos y a pesar de la “batalla” que libró la industria discográfica, que obtenemos hoy con esta digitalización, que está para quedarse. 
     Ahora le ha llegado el turno a la literatura, los libros, las revistas, los periódicos y en general cualquier medio físico de transmisión de información. El reemplazo de medio, de papel a electrónica, se ha dado hace ya varios años, a través de portales o sitios Web para el caso de los periódicos por ejemplo, o “revisteros” electrónicos donde se puede leer prácticamente en forma gratuita o a costos despreciables, cualquier revista. 
     Ha sido menos “batallado” el proceso de digitalización de la información, porque el modelo de negocio de buena parte de este contenido informativo se basa en la venta de publicidad. Y sea venta de publicidad para un periódico impreso, o para las páginas del portal, la transión se ha hecho más sencilla, sin embargo se han cerrado ya muchos periódicos de esos considerados tradicionales y serios, por no haber podido hacer la migración de formatos físicos a digitales. Otros siguen dando “la pelea” generando contenido exclusivo para el formato físico, sin embargo no creo que esta estrategia perdure. 
     No hay todavía un estándar para los libros, como si lo hubo para la música con el MP3, hay varios formatos de libros digitales y cada fabricante del dispositivo tiene su propia versión para aplicarlo. Amazon, la “librería” más grande inició esta migración en un proceso de canibalización, contrario a lo que se hizo en la industria discográfica. Inclusive Amazon indicó que su objetivo no es vender dispositivos de lectura, pero que tuvo que construir y lanzar el Kindle porque era para allá donde iba la industria. 
     Hoy la existencia de otros lectores, como el Nook de Barnes & Noble, la competencia “física” de Amazon, el iPad y demás tabletas le van dando la razón. Estas empresas siguen siendo vendedoras de libros, no de equipos de electrónica, pero entienden que la tendencia del mercado es difícil de rebatir y combatir. Así como el PDF y el Open Document Format, más el primero que el segundo, se han convertido en estándares para documentos, se espera salga un estándar unificado para libros digitales. 
     No se puede negar la bondad de poder cargar en un pequeño dispositivo, toda una biblioteca. Para los que leemos varias cosas a la vez, el dispositivo es fabuloso, y se nota especialmente cuando se debe hacer la maleta para viajar. Además de todas las funciones requeridas a un clic con el dedo: diccionario para revisar palabras que no entendemos, resaltar contenido y hacer anotaciones al margen, y hasta “doblar” la punta de la página para marcar por donde vamos leyendo.

     Hace falta el olor de las páginas y la tinta, pero solo un poco, y rápidamente vamos cambiando cantidades de libros físicos, por sus contrapartes digitales, así como pasamos del vinilo o acetato al cd y luego al iPod.